Acabo de ver la entrada de Menejoven con el vídeo de Signs. Al comienzo del vídeo, se muestra a Jason en su rutina del día a día sin nada especial, se levanta, desayuna, va al trabajo y vuelta a casa. Con sólo ver esa parte ya he sacado una conclusión de mi vida, que es justo lo opuesto a la del protagonista, os explico:
Yo me emociono muy fácilmente y por motivos muy tontos o simples o incluso por cosas que en un principio a nadie le haría ilusión. Pero muchas veces esa emoción no la muestro, o quizá sí, pero no de la manera consciente.
Sé que siempre le estoy contando a todo el mundo que tengo la agenda llena, que hasta dentro de tres meses no tengo un finde libre, que tengo que hacer mogollón de cosas, que tengo muchos planes en mi mente que no sé si saldrán…
Todo eso es cierto, pero lo que la gran mayoría no sabe, es que cada cosa que tengo que hacer me motiva muchísimo y que por las mañanas me levanto haciendo resumen de todo el día y de los siguientes y hago un balance, y quizá sea eso lo que me llama a salir de la cama. Y si encima alguna de esas cosas es de Grupos, entonces me vuelvo loca.
Aparte de la familia, la casa y la uni, una de las cosas más importantes ahora mismo para mí es Grupos. Simplemente me encanta. Me encanta bajar a la guarida aunque no tenga nada que hacer, me encanta ir a reuniones de planificación y discutir si hay o no que llevar la cena, me encanta tener que hacer carteles para los niños o ponerme en el ordenador a pasar datos sobre una excursión. Me emociono cada vez que me algún monitor diciendo que le ayude a preparar su reunión, o que hay que hacer limpieza de sala.
Podríais llamarme obsesa, y no os digo que no, pero seguro que en vuestras mentes de vez en cuando pensáis que Grupos es una parte más de vuestra vida, familia o que allí siempre tenéis a alguien con quien hablar o de cara a los niños muchas cosas que enseñar.
Solo quiero decir que, en todo el tiempo que llevo de monitora, sólo he estado 5 veces con mis niños: en la convivencia de inicio de curso, en Juan María y en tres reuniones. No me quiero imaginar el año que pueda estar con los chicos todas las semanas.
Mariana
